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La manzanilla común crece de manera silvestre a orilla de los caminos, al pie de cerros o en campos. Es una planta herbácea, es decir que sus tallos no son leñosos y tienen la misma consistencia de las hojas, que se presenta alternadas. Puede alcanzar hasta 50 cm de altura. Sus flores son amarillas y blancas, y forman pequeñas cabezuelas. Estas flores, de sabor algo amargo y aroma agradable, se emplean en diversas preparaciones. La cabeza floral contiene un aceite esencial que tiene efecto antialérgicos. Existe otra variedad, la manzanilla romana, de aspecto y propiedades similares pero de tipo perenne. La manzanilla posee propiedades preventivas y curativas. Es calmante, tónica, febrífuga y sudorífica. Además, tiene propiedades digestivas, carminativas (ayuda a expulsar los gases digestivos) y antiespasmódicas. Por eso, sola o en combinación con otras hierbas, es indicada para problemas digestivos, dolores estomacales y abdominales, cólicos intestinales con gases, dolencias renales y de las vías urinarias, afecciones nerviosas, enfermedades dérmicas, úlceras de la boca y la garganta y para calmar los efectos de la menopausia. El aceite esencial tiene efecto contra alergias e irritaciones de la piel. Para preparar una infusión, se hierve una taza de agua y se vierten en ella dos cucharadas de flores secas. Se deja asentar por cinco minutos y se filtra. Se puede agregar un trozo de corteza de naranja (sólo la parte amarilla) y endulzar con miel. Esta infusión se emplea como digestivo (luego de comer), como calmante y en casos de insomnio, para fiebre intermitente, para aliviar los dolores de los cólicos hepáticos, etc. En las cantidades indicadas, no tiene ningún tipo de contraindicaciones, por lo que se puede usar su infusión para relajar y favorecer el sueño de los niños, especialmente en aquellos casos en que estén irritables o excitados. Otra forma de preparación se hace macerando 100 gramos de flores secas en un litro de vino blanco, durante cinco días y luego se filtra. Se toman dos cucharadas en caso de digestiones lentas y pesadas. Se puede preparar un ungüento, mezclando una buena cantidad de flores secas de manzanilla con aceite puro de oliva, girasol o linaza. Se pone en un frasco de vidrio transparente, ubicado al sol durante dos semanas y luego se cuela. Puede usarse para la piel irritada del bebé o para la piel seca y agrietada. También para quemaduras o irritaciones alérgicas de la piel. Finalmente, se utiliza para aliviar dolores reumáticos y artríticos, aplicándolo sobre la zona afectada y frotando o masajeando suavemente.
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