|
El ajo es una hortaliza que se utiliza mucho en las cocinas del Mediterráneo y Asia como condimento. Su aroma y sabor característico impregna los platos en que se utiliza. Se utiliza de formas muy diferentes : machacado, fileteado, picado, macerado en aceite. En muy pocos platos se utiliza en gran cantidad, o es el componente principal y entre ellos destacan la sopa de ajo y salsas como el mojo de ajo o el alioli (salsa catalana elaborada únicamente con ajo y aceite) resultando un ingrediente excelente para ligar salsas.
Ya desde el tiempo de los faraones en Egipto se ha utilizado el ajo además como ingrediente en muchas medicinas y los estudios má recientes han confirmado sus propiedades identificando los componentes activos. Estos estudios demuestran que sus componentes activos provienen de las sustancias sulfurosas que le dan su fuerte aroma y el sabor picante. Sus componentes activos entre los que destaca la alicina tienen propiedades antivíricas, antibacterianas y ayudan al cuerpo a eliminar toxinas.
Los estudios tambien demuestran que es uno de los alimentos que actuan como antioxidante e incluso ciertos investigadores consideran que es el que posee el nivel más alto, aunque su consumo en las comidas sea inferior a otros alimentos con dicha propiedad. Su ingestión reduce o retrasa la aparición de cancer sobretodo de próstata y estómago, debido a su contenido en sulfuro alílico que detiene o enlentece el crecimiento de las celulas tumorales.
La alicina tambien es responsable de disminuir el colesterol malo y equilibrar el nivel de triglicéridos. Otros componentes hacen que la sangre sea más fluida actuando a la vez como vasodilatador reduciendo la presión arterial lo que lo hace un gran aliado para aquellas personas con tendencia a tener problemas cardiovasculares.
Sus propiedades antibacterianas incrementan las defensas naturales del organismo y llegan hasta los intestinos donde destruye las bacterias patógenas sin afectar a la flora intestinal.Su influencia es beneficiosa en personas con problemas de estreñimiento, varices y hemorroides reduciendo sus molestos problemas. Tambien se puede utilizar para combatir la diarrea y la gastroenteritis, de ahí que en muchas regiones para estos problemas se recomiende comer arroz hervido mezclado con ajo salteado en un poco de aceite.
No todas sus propiedades se conservan en todos los modos de cocción, asi la alicina se pierde bastante al exponerla a la calor, y como pasa con su sabor que en largas cocciones pierde fuerza su aroma y sabor tambien reduce la beneficiosa influencia de sus componentes terapéuticos. Se recomienda su ingestión crudo en pequeñas dosis tanto en ensaladas como en salsas. En caso de utilizar aceite conserva mejor sus propiedades si el ajo se introduce en el aceite antes de que esté caliente.
La ingestión cruda de ajo tiene el problema del mal olor que despide en la boca despues de comerlo, así como la tendencia que tiene a repetir. Tradicionalmente para contrarestar esta cualidad negativa se elimina el peuqueño tallo verde que lo recorre pero es aqui donde residen los componentes activos en mayor proporción. Una alternativa es comprar las pastillas o grageas de ajo naturistas que conservan las propiedades más beneficiosas de sus componentes y eliminan sus cualidades negativas.
|