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El pistacho es un fruto seco consumido por la humanidad desde hace miles de años. Originario de Asia Menor, tanto los griegos como los egipcios lo consumian en abundancia. La expansión árabe del siglo VII llevaría los pistachos por todo el Mediterraneo y desde aqui se expandió su consumo por Europa y América.
Es un alimento rico en nutrientes de gran calidad entre los que destacan sus contenidos en minerales y vitaminas. Detrás del sésamo es el fruto seco que más hierro contiene con unos 7,3 mg/100 grs. Tambien es rico en potasio (1 mg), magnesio, fósforo y cobre. Es rico en vitaminas del grupo B, sobre todo B6 y B1 aportando tambien una gran dosis de ácido fólico. Su elevado porcentaje en proteinas hace que con 30g se puedan llegar a cubrir el 10% de las necesidades de un adulto. También tiene un alto porcentaje de grasas, pero al ser la mayoria de llas monoinsaturadas resultan muy beneficiosas para el corazón.
Su contenido en aminoácidos y oligoelementos es muy equilibrado y completo por lo que puede ser utilizado como complemento en muchas dietas. Su contenido en calcio es alto, lo cual combinado con sus vitaminas ayuda a mantener tanto el sistema óseo como el sistema nervioso. Ligero en azucares puede ser consumido sin problemas por personas diabéticas. Sólo se debe limitar su ingestión si se tienen problemas de sobrepeso.
Conviene adquirirlos con cáscara y en este caso se verificará que esten semiabiertos pues es la indicación más clara que el fruto ha madurado correctamente y está listo para ser comido. Se pueden conservar varios meses, casi un año si se tiene la precaución de encerrarlos en un bote hermético.
Los pistachos se pueden consumir tal cual, pero desde siempre se han incorporado a la cocina en multitud de recetas, ya que aporta un color verde característico y un sutil aroma y sabor que no enmascará el de otros ingredientes. Simplemente desmenuzandolos se pueden utilizar en ensaladas, platos de verdura al vapor, purés o salteados añadiendolos en el momento final. Mención aparte merece su uso en la reposteria, sobre todo en la de Oriente Medio donde es una de los protagonistas principales junto a la miel y el sésamo aportando su toque distintivo a exquisiteces como las halvas. en Italia se ha utilizado desde hace siglos para elaborar deliciosos helados ya sea combinado con otros sabores, como tropezones o con el pistacho como elemento principal.
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