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Los guisantes frescos recién extraídos de la vaina son deliciosos, desafortunadamente la temporada de guisantes de huerta es muy corta, y los guisantes congelados no se pueden comparar con ellos ni en broma. Lo ideal es poder cultivarlos uno mismo en su propia casa. Son cultivados desde el año 5700 a.C. Ricos en proteínas e hidratos de carbono, han sido durante mucho tiempo uno de los alimentos básicos de la humanidad, y se han consumido frescos o secos. Hay una obra Griega del año 5 a.C. que menciona el puré de guisantes. Una de las primeras recetas en donde aparecen los guisantes se encuentra en Francia, y que para el siglo XVII fue traducida al inglés y al castellano. Hay diferentes variedades, los tirabeques que son unos guisantes que se comen enteros, de delicado sabor siempre que no estén demasiados cocidos pues sino su textura se vuelve demasiado blanda. Una alternativa de prepararlos es freírlos en la sartén. También se pueden consumir crudos en ensaladas. Petit Pois, estos pequeños guisantes no son guisantes inmaduros, como su nombre en francés parece indicar, sino que son una variedad enana. No se encuentran fácilmente en las tiendas, ya que los que se cultivan comercialmente están pensados para congelarlos o enlatarlos. Guisantes de Nieve o Guisantes Dulces: tienen el sabor característico de los guisantes frescos crudos, si bien son algo más dulces, más regordetes y muchísimo más fáciles de desvainar que los tirabeques. A la hora de comprarlos frescos, lo mejor es que estén en perfectas condiciones, con sus vainas de color verde intenso y que tengan buen aspecto. Lo mejor es probarlos antes de comprarlos, así se puede elegir los más frescos posibles. Para extraer los guisantes de su vaina, hay que tener mucha paciencia. Primero se abre las vainas presionando y luego se empuja los guisantes con el dedo pulgar para extraerlos. Los tirabeques y los guisantes dulces solamente necesitan cortarse por los dos extremos. Para cocinarlos lo mejor es hacerlo con unas ramitas de menta en una olla con un poco de agua hirviendo, o con una olla a presión, hasta que estén tiernos. Otra forma de prepararlos es fundiendo un poco de manteca en una sartén, echando luego en ella los guisantes, cubriendo la sartén y dejándolos cocer a fuego lento durante 4 o 5 minutos. Los guisantes mollares y los guisantes dulces se preparan de la misma manera, pero con tiempo de cocción algo más breves, ya que mucho tiempo de cocción los ablanda demasiado.
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