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El sésamo es uno de los cultivos más antiguos de la humanidad. Ya se cultivaba en Oriente hace miles de años y lo utilizaban en las antiguas civilizaciones de Grecia, Egipto y Persia. Las semillas de sésamo o ajonjolí son apreciadas en muchos países tanto por su sabor, como por sus múltiples propiedades.
Veamos algunas de ellas: - Son ricas en ácidos grasos y alimentan nuestro cerebro. - Son aconsejables durante el embarazo y la menopausia por su gran aporte en Calcio. Al poseer importantes cantidades de calcio, también se aconseja su consumo para contrarrestar enfermedades relacionadas a los huesos. De igual manera, ayuda al mejoramiento de problemas relacionados con la rigidez de las articulaciones. -El hierro también se encuentra en el sésamo. El hierro realiza importantes y numerosas funciones en el organismo sobre todo en casos de anemia. -En la medicina oriental, es utilizado para lubricar el hígado, corazón, riñones, páncreas y pulmones. -Su aporte en lecitina ayuda a controlar y reducir los niveles de colesterol. -Las semillas de sésamo están muy equilibradas a nivel de Sodio y Potasio, con lo cual nos ayudan a tener un buen equilibrio hídrico. - Resulta aconsejable su consumo para prevenir el agotamiento físico y mental, la pérdida de memoria, el estrés, la depresión, el insomnio y los problemas nerviosos. Forma de uso: Hay muchas maneras de consumir las semillas de sésamo, tanto en preparaciones saladas como dulces. La forma más común de adquirir y consumir el sésamo es en forma de semillas. Éstas pueden estar ya incluidas en productos como el pan tostado o las galletas de sésamo, o bien pueden añadirse a gran variedad de platos. Resultan exquisitas en ensalada y en platos de pasta o arroz, gracias al peculiar sabor y textura que presentan. Sabias que…? Las semillas de sésamo se pueden encontrar, en algunos países, de varios colores (amarillas, negras, blancas, grisáceas y rojizas). 
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