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Los puerros se caracterizan por su delicado sabor y por poder utilizarlos en cantidades de recetasa. Quedan muy bien tanto en guisos como en tartas mezclados con otros ingredientes. También quedan muy ricos cocinados al vapor y servidos con manteca, se los utiliza mucho en sopas y caldos. Desde hace mucho tiempo que los puerros son consumidos y cultivados, ya desde el antiguo Egipto era cultivados. Y en Inglaterra hay datos de que eran cultivados en la Edad Media. Hubo una época, entre los siglos XVI y XVIII que comer puerros se consideraba de mal gusto para la clase alta, igualmente las clases populares siguieron consumiendo puerros. Los puerros tienen la ventaja de crecer en cualquier tipo de clima y proporcionar muchos nutrientes a las personas. Los puerros tienen muchas variedades, aunque su sabor no varía mucho. Si se los cultiva en su propio huerto, los puerro pueden alcanzar tamaños enormes, pero hay que tener cuidado de no dejarlos demasiado porque su parte central se endurece. La variedad más conocida es el puerro de Canadá, conocido como puerro salvaje, tiene un sabor muy fuerte parecido al del ajo. Su base es de color blanco y sus hojas son brillantes, son ideales para utilizar en ensaladas mixtas, para dar un sabor diferente. Al momento de comprar puerros, hay que elegir los que tengan aspecto sano y fresco. No tiene que tener manchas y sus hojas tienen que ser brillantes. Para almacenarlos, hay que guardarlos en la heladera, si es posible en el cajón especial para verduras. El puerro no se conserva por mucho tiempo, sus hojas comienzan a marchitarse y su sabor ya no es el mismo, por lo que es recomendable comprar sólo cuando se vaya a utilizar. Para preparar los puerros, lo primero que hay que hacer es lavarlos bien ya que suelen tener restos de tierra. Se les quita la base y las hojas, a veces es necesario sacarle la primera capa blanca. Luego cortarlos y volver a lavarlos con abundante agua fría, es muy importante volver a lavar los puerros una vez cortados. Para cocinar los puerros, se los puede hervir en una cacerola, o cocinarlos al vapor. También se puede fritar, se los deja cocinar en aceite en una sartén tapada. No hay que rehogarlos como a las cebollas porque los puerros toman una consistencia dura y fibrosa que no es muy sabrosa. En el caso de que se endurezcan se los puede cocinar en un caldo hasta que se pongan tiernos.
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