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Las amistades verdaderas y genuinas colorean con su calidez la vida de una persona. Un amigo es alguien donde uno está presente, donde uno se reconoce y desconoce, donde se afirma y corrige la personalidad. Sin embargo, no toda amistad es verdadera, es por eso que es muy saludable el saber cómo distinguir los lazos positivos y negativos que lo rodean. En un mundo individualista y cada vez más influenciado por la virtualidad y los lazos superfluos, tener amigos incondicionales es necesario, saludable y sabio. Además de brindar alegría, contención y una mejor calidad de vida, la amistad genuina nutre el alma y dicen ciertas investigaciones que alarga la vida. La amistad es un valor que puede ayudarnos a reencontrar el lugar de los afectos y la solidaridad, sentimientos que con la globalización y la crisis de valores se han desdibujado. Amistad Positiva. Hablar de amistad positiva no tiene que ver con pasarlo bien o llevarse bien. Más bien, las relaciones positivas son aquellas signadas por el entendimiento tácito y el respeto mutuo. Este tipo de lazos se caracteriza por desarrollarse en el marco de una ética muy especial. Coincidir con las opiniones de un amigo no es fundamental, si de reconocer una amistad verdadera se trata, más bien lo que importa es estar de acuerdo en respetarse y en lo que se tiene de parecido y en lo que hay de diferente. En realidad lo que nutre una amistad genuina es la diferencia, porque es allí donde se halla el crecimiento personal. Entender la actitud o la conducta de un amigo, es apoyar su desempeño desde una comprensión profunda. Aunque no se esté de acuerdo con la decisión tomada por un amigo, es necesario reflexionar acerca de las razones profundas de su accionar para llegar a una conclusión atinada, antes de omitir una opinión. Ser verdaderos amigos, no significa aceptar y admitir absolutamente todo de ellos. Es necesario marcar las diferencias de opinión, en realidad apoyar a un amigo en algo que no aprobamos, es un error. En cambio advertirle con respeto nuestra opinión y respetar la suya, es un acto de amistad genuina. Ahí radica la verdadera incondicionalidad. Amistad Negativa Existen necesidades que unen a las personas. Por carencia o por exceso, más de una vez alguien se acerca a otra persona para cubrir una necesidad: dinero, interés por un ascenso laboral o simplemente la soledad, pueden ser variables que intervengan negativamente, en un vínculo de amistad. Y si bien en las amistades positivas, existen relaciones de intereses, el marco que sostiene y alimenta la amistad trasciende ese plan. Cuando una amistad se sostiene de intereses, los celos aparecen como una constante, ya sea en forma de envidia o con enojos injustificados, los celos son un elemento constitutivo de la relación. Por ese motivo se convierte en un lazo negativo que daña y reciente. Las listas de reproches son un indicio de lazo negativo, cuando en una relación de amistad se acumula bronca o se recrimina al otro, algo está fallando o bien no se confía en la otra persona o bien esperamos del otro, lo que no puede hacer . En ambos casos no se está actuando desinteresadamente y además no se está realizando una comprensión profunda de la situación del otro. Esperar una recompensa, significa querer algo a cambio de nuestra actitud, nuestra confianza o nuestra confidencialidad. Sin embargo este tipo de lazos, más relacionados con las amistades basadas en la utilidad, que con las amistades genuinas y virtuosas, acaban por generar resentimientos y negatividad.
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