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Si hay un estilo artistico genuinamente ruso y con muy poca tradición fuera de sus fronteras son los iconos. Proveniente del arte bizantino se extendió y desarrollo con características propias desde su introducción hacia el año 1000 alcanzando su mejor expresión con Andrei Rublov en el siglo XV y ha perdurado hasta nuestros dias con los mismos motivos y técnicas de elaboración . Los iconos son paneles planos en los cuales aparece pintado Jesús, los santos, los ángeles, virgenes o un objeto consagrado como la Cruz. Tambien se encuentran iconos esculpidos en piedra, en relieve, bordados o pintados sobre papel dependiendo de la zona y de su uso. El origen del icono ruso se remonta a finales del siglo X, cuando San Vladimir, el rey de la actual Ucrania despues de una visita a Constantinopla abjura del paganismo convirtiendose al cristianismo y se casa con una hermana del emperador bizantino. A su vuelta destruye todos los símbolos paganos rusos y construye la iglesia de la dormición de la Virgen en Kiev, la primera iglesia de piedra y posteriormente una serie de iglesias por toda la actual Ucrania y el sur de Rusia. Maravillado por los iconos y pinturas que la iglesia ortodoxa tiene en las iglesias contrata a artistas bizantinos para decorar las iglesias que se van construyendo. Si en Bizancio las iglesias tienen algunos iconos distribuidos por la iglesia y sobre todo alrededor del altar, en Rusia todas las paredes se llenan de iconos en los cuales se representa a Jesus, la Virgen y los santos en el Paraiso.
Mientras que la iconografia como arte va mermando en el area que cubría el mundo bizantino, hacia el siglo XV, en Rusia vive su máximo esplendor con Andrei Rublev, considerado el mejor iconógrafo de Rusia y tal vez del mundo. Monje y pinto vivió casi toda su vida en el Monasterio de la Santisima Trinidad y San Sergio. Sus primeros iconos reconocidos son los de la Catedral de la Asunción del Kremlin en Moscu. El estilo de Rublev mantiene la tradición del icono bizantino, pero se aparta un poco del canon hierático bizantino, las expresiones de los rostros se humanizan expresando los sentimientos, y en el caso de virgenes con el niño se vuelven dulcen y tiernos. Con todo ello Rublev consigue humanizar a los santos y les dota de una presencia y emotividad del que carecian antes aproximandolos a los creyentes. El uso del color no cambia apoyandose sobre todo en colores dorados y rojizos. Si hay más de una figura en el icono se les presenta ahora en apacible coloquio o bien sumidos en profundas meditaciones. La composición deja de ser tan plana y gana profundidad con ligeros elementos de perspectiva. El siglo XV y XV presenta las mejores obras y no es hasta finales del siglo XVII con la escuela Stroganov que el icono vuelve a resurgir desde el punto de vista artístico volviendo a alcanzar un nivel de calidad remarcable. Los iconos rusos siempren han sido creados por monjes, para ellos es un ejercicio espiritual, lo consideran un "evangelio" y utilizan la palabra escribrir en lugar de dibujar para definir el trabajo que realizan. Fieles a la tradición no hay innovación sino transmisió del mensaje sagrado con imágenes. Las mejores piezas van a parar a los monasterios e iglesias de mas renombre, pero en casi todas las casas rusas que profesen la religión ortodoxa se encuentran mas de un icono, algunos de ellos de varios siglos de antigüedad que van pasando de padres a hijos. Ni la epoca comunista consiguió hacerlos desaparecer y muchos de ellos se escondieron hasta los años 90 en que vuelven a ocupar un lugar de honor en los hogares rusos. La vida de un icono sobre todo de la epoca clásica dentro de una iglesia es de unos 100 años, ya que la temperatura y el humo de las velas van ennegreciendo la madera y el aceite de linaza utilizado pierde su brillo. Cuando pasaba esto muchas veces se pintaba el mismo icono encima, pero muchas veces estaba hecho por aprendices con lo que las pinturas perdian mucha calidad, y mas despues de haberlos pintado 3 o 4 veces. Desde principios del siglo XX se han realizado restauraciones, en las cuales se han quitado las pinturas superpuestas, dejando las imágenes originales restauradas con los nuevos métodos ofreciendo a la vista nuevamente la obra de arte en sus mejores condiciones.
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