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Requisitos para una buena relajación. 1. Cerrar los ojos. Es preciso que sus ojos permanezcan cerrados, porque de esta manera se evita cualquier estímulo de luz proveniente del exterior. Antes de cerrar los ojos, efectúe un ligero movimiento de los ojos en círculos, para que el músculo popular se relaje. 2. La posición correcta. La postura de loto, tan difundida entre los orientales, es una posición excelente para relajarse y meditar, pero si no resulta posible realizarla, cruzar los pies y las manos producirán efecto similar, si bien no óptimo pero si positivo, ya que cruzando las manos y los pies cerramos el circuito de energía. 3. Relajar el cuerpo. La relajación evita los estímulos provenientes de incomodidades e insatisfacciones, que el organismo continuamente está enviando al cerebro y por lo tanto, llamando su atención. Para relajar el cuerpo de una manera total y completa, no basta la relajación de los músculos, sino también de los órganos internos. Una vez que los músculos han sido relajados, es preciso revisar cada uno de los órganos internos del cuerpo y visualizarlos en completa calma y reposo. Esto permite que la conciencia no reciba los estímulos provenientes del organismo o al menos que éstos se reduzcan al mínimo. 4. La quietud mental. La quietud mental se logra poniendo atención en la respiración, de esta manera el flujo de pensamientos disminuirá. No hay que atender ni bloquear los pensamientos que crucen por la mente. Hay que dejarlos fluir, mientras la atención permanece en la respiración. De este modo evita perder la concentración y el flujo mental ira disminuyendo, hasta llegar casi hasta la inactividad. La quietud mental se logra una vez que la respiración ha sido armonizada. Y una vez que el ritmo mental ha bajado, su cuerpo y su conciencia serán invadidos por un estado de una bella armonía interna. Una práctica continua de relajación, provoca estados en los que la persona se aísla por momentos, de las sensaciones exteriores, para concentrarse exclusivamente, en aquellos impulsos que provienen de su ser interior. Entre los orientales esta practica esta muy extendida, pero la mayoría de nosotros, carecemos de la suficiente disciplina para aislarnos del mundo exterior con facilidad.
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