|
No existe forma alguna de ganarse la vida que no contenga sus propios retos. Sin embargo, que se convierta en un problema insondable, causal de estrés, angustia, depende de la actitud personal. Aprender a realizar pequeñas modificaciones en nuestro comportamiento cotidiano, nos permitirá ganar sabiduría, paciencia y el mejor sentido del humor frente al trabajo y sus presiones. Cada industria y cada profesión tienen sus problemas y fuentes de presión. Desde las impuestas por los plazos, por las expectativas difíciles de alcanzar, hasta los trámites burocráticos con los jefes exigentes, el ámbito laboral es estresante más allá de las características propias de cada caso. Motivos que provocan presión en el trabajo. Los plazos de tiempo. La imposición ajena de expectativas. Los trámites burocráticos. Los jefes malhumorados. El acoso, la incertidumbre o el rechazo. Las reglamentaciones innecesarias. Los colegas. Los calendarios exigentes. Las deficientes condiciones de trabajo. El viaje de ida y vuelta al lugar de trabajo. Seguramente ha encontrado coincidencias entre esta lista y su ambiente laboral porque nadie se halla exento de la presión laboral. La cuestión no es si existen o no presiones en la oficina o lugar de empleo, porque las presiones están siempre y en más de una oportunidad harán foco en usted. Más bien, la pregunta adecuada es: cómo debo enfrentarlas? 1. Disponga de un horario sin llamadas en el trabajo. Elegir el momento de la jornada pera desconectar el teléfono, permite una mejor concentración, al pensar en sólo una cosa. 2. Evite la frase "tengo que ir a trabajar". Es preferible no enunciar frase alguna o modificarla por una frase positiva o al menos neutra como por ejemplo "voy a trabajar". 3. Concéntrese en el ahora. En la medida en que entrene su atención para concentrarse en el momento presente, su vida laboral comenzara a contar con notables beneficios. 4. Reconozca patrones de conducta. Reconocerlos, puede ayudar a reducir el estrés laboral porque se alimentan conflictos interpersonales, además es más fácil detectar problemas antes de que se salgan de control. 5. Acepte que alguien puede estar enojado con usted. Si bien éste es un concepto difícil de aceptar, especialmente entre las personas que se ven a sí misma amables, agradables y consideradas con el prójimo, es inevitable que haya alguien que esté enojado o decepcionado con usted así como usted puede sentir enojo con un compañero o jefe en otra sección. Entender que no es posible complacer y ser complacido es quitarse un gran peso de encima. 6. Elimine la preocupación. Esta es una fuerza destructiva .Hay una relación inversa entre la preocupación y el éxito; preocuparse menos es tener más éxito. La preocupación genera una gran cantidad de estrés y presión, agota y roba la energía y además es contagiosa. 7. Aprenda a delegar. Si permite que otros ayuden, si pone su fe y confía en ellos, usted podrá hacer mejor sus tareas porque tendrá mayor claridad de mente y facilidad para la concentración. 8. Retírese cuando no sepa qué hacer. Si no tiene una respuesta al problema no piense más en él, porque lo único que logrará es obstruir su sabiduría y sentido común. En cambio dejar de lado el asunto lo tranquilizara y pondrá su mente en blanco, logrando de esta manera al poco tiempo hallar las respuestas necesarias y lograr la solución 9. No viva para jubilarse. Consciente o inconscientemente muchas personas viven prácticamente para la jubilación. Piensan en lo maravilloso que será la vida sin el peso del trabajo diario fuera de la casa, sin embargo es mejor honrar el don de la vida al brindar a cada día el mejor y más genuino esfuerzo, sin importar a qué se le dedique ese día.
|