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Somos hijos de nuestros actos Sólo pueden ser elevadas las personas a través de la elevación individual. El hombre debe ayudarse así mismo, porque de otro modo jamás podrá ser ayudado en forma eficiente por otros. Si se tiene que luchar con las dificultades, entonces hay que trabajar a través de ellas. La sabiduría del hombre aparece en sus actos, porque todo hombre es hijo de sus obras. Lo que acostumbramos a llamar a grandes males sociales únicamente es, en su mayoría la consecuencia de nuestra propia vida pervertida. Y aunque nos esforcemos en cortarlos y eliminarlos mediante la ley, surgirán de nuevo con vitalidad renovada bajo alguna forma distinta, a no ser que mejoren radicalmente las condiciones y características de la vida humana. Ninguna ley puede hacer aplicado al insolente, ahorrador al despilfarrador o sobrio al borracho, pero está al alcance de cada individuo conseguirlo, si es lo que quiere, mediante el ejercicio de sus propias capacidades de acción y abnegación. No es mayor esclavo aquel que está dominado por un tirano, por más grande que sea ese mal, sino aquel que sirve de juguete de su propia ignorancia, al egoísmo y al vicio. La sabiduría práctica debe ser aprendida solamente en la escuela de la experiencia. Los preceptos y la instrucción son útiles en cuanto van, pero, sin la disciplina de la vida real, sigue habiendo de la naturaleza, la teoría solamente. Aprendamos a cerrar círculos en nuestra vida. Puede llamarse esto como el arte de concretar los asuntos pendientes. Si ha sentido o siente que ha dejado cosas sin resolver, no siga esperando, busque la forma de realizar aquello que le hubiera gustado hacer. Nada pierde con intentar un cambio de actitud. En general creemos que hoy no es el momento y por ello dejamos pasar el tiempo y pensamos que mañana será el día. Muchas veces postergamos desde un viaje soñado, la realización de una carrera universitaria, hasta una charla con alguien, amigo, familia, sobre algo que nos molestó. Esta acción no nos hace más felices. Propóngase hacer lo que quiere y necesita, es el primer paso para lograrlo, recuerde que tiene usted una situación real y otra soñada y… cómo transformar el sueño en realidad?. Ponga en práctica estas reglas simples, sencillas pero efectivas. - Es preciso que tenga el deseo de que el acontecimiento se haga realidad. - Es necesario que aliente la creencia de que el hecho puede suceder, visualícelo ya concretado y hasta asienta y disfrute como si ya hubiera obtenido el logro. - También es imprescindible que posea la esperanza de que la situación se dará. Es posible desear algo, creer que puede ser, pero no tener esperanzas de que se pueda producir.
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