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Durante unos pocos y efímeros momentos, el mundo efectivamente cede a tus esfuerzos y se acomoda a tus deseos y gozas entonces, de una pasajera felicidad. Mejor dicho experimentas un instante de placer, que en modo alguno constituye la felicidad, porque viene acompañado de un difuso temor a que en cualquier momento, ese mundo de cosas y personas que con tanto esfuerzo has conseguido construir, escape al control y te llene de frustración, que es algo que, tarde o temprano acaba siempre por suceder. Si tu vocación en la vida es la de cambiar el mundo, adelante cámbialo! pero no abrigues la ilusión de que así lograrás ser feliz. Lo que te hace feliz o desdichado, no es el mundo ni las personas que te rodean, sino los pensamientos que albergas en tu mente. Es tan absurdo buscar la felicidad en el mundo exterior a uno mismo, como buscar un nido de águilas en el fondo del mar. Recuerda la clase de sentimiento que experimentas cuando alguien te elogia, cuando te ves aprobado, aceptado, aplaudido… compáralo con el sentimiento que brota de tu interior, cuando contemplas la salida o puesta del sol o la naturaleza en general, o cuando lees un libro o ves una película, que te gusta de verdad. Trata de revivir ese último sentimiento y compararlo con el primero. Comprende que este primer tipo de sentimiento proviene de tu propia glorificación y promoción y es un sentimiento mundano, mientras que el segundo proviene de tu propia realización y es un sentimiento anímico. Una nueva fuerza interior. Desde este lugar, una nueva fuerza comienza a surgir en todos en formas diferentes pero con un común denominador querer aportar al cuidado y crecimiento de la vida en todas sus formas. Y nuestro espíritu creador comienza a desplegarse concretándose a pleno, cuando lo hacemos de diferentes modos, producto de los distintos talentos al servicio de una propuesta un objetivo común. La belleza que generamos juntos, la alegría y espontaneidad, adquieren una fuerza nunca vista, antes de emprender el camino interior. Necesitamos volver a esta energía creativa que todos tenemos, para producir el equilibrio en la relación con nosotros y nuestros pensamientos. Tienes todo para ser feliz. No hay un solo momento en la vida, en el que no se tenga lo que se necesita, para ser feliz. Piensa en eso durante un minuto. La razón por la que se es infeliz, es porque no dejamos de pensar en lo que no tenemos, en lugar de pensar más bien en lo que tenemos en este momento, Tú puedes ser feliz aquí y ahora pero no lo sabes. Porque tus falsas creencias y tu manera deformada de percibir las cosas, te han llenado de miedos, de preocupaciones, de ataduras, de conflictos, de culpabilidades, y de una serie de “juegos” que has sido programado para jugar, si lograras ver a través de toda esa maraña podrías comprobar que eres feliz pero que todavía no lo sabes.
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