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La casa está limpia y finalmente pone los pies en alto, durante un minuto con una buena taza de café frente a usted y un rico panecillo. Se siente cansado, pero es el buen tipo de cansancio, aquel que viene de un día de trabajo duro y no se arrepiente de ello. Un sentimiento de satisfacción se instala en usted y mira a su alrededor con gran satisfacción. Una revista está tentadoramente a su alcance y se rinde y la toma con la intención de disfrutar de su merecido descanso. La historia de la cubierta principal salta hacia usted, " Decoración del hogar Campestre y su hogar".
Naturalmente usted hojea con impaciencia aquella misma sección, había visto antes un artículo que hablaba de cómo convertir su casa en un paraíso campestre, lo cual por supuesto le interesó mucho. Página tras página, la revista está llena de lo que sólo puede ser calificado como las casas de campo más perfectas que se pueda imaginar. Comienza a mirar con nostalgia sobre los distintos estilos y muebles que llenan las páginas de la revista.
Una mirada rápida a su revista le asegura que su modesta morada no va a cambiar por arte de magia por una de esas bellas casas con tan sólo mirar. Un suspiro pasa por sus labios con aire de decepción y vuelve a mirar la revista. Nunca había pensado que era una persona que podría cambiar la decoración de toda la casa al estilo rústico, pero ahora reflexionando se da cuenta que sí podría ser capaz de hacerlo.
Sin siquiera darse cuenta se encuentra marcando las páginas que más le interesan, haciendo pequeños cálculos mentales sobre la mejor manera de lograr el mismo efecto pero en el presupuesto más modesto, que tiene a su disposición. Después de todo, no lo haría hasta la primavera, ese aparador encantador; no tiene que moler todo el grano de café ahora, ¿verdad?
Usted podría sin embargo ir ciertamente por ese atractivo camino de mesa sin problema. ¿Y si usted donara todas sus tazas de café modernas y juegos de platos futuristas a la caridad, no estaría realmente derrochando? Después de que todo habrá hecho su pequeño aporte para la caridad y habrá donado todas estas cosas de manera muy altruista.
¿Qué pasaría si cambiara sus persianas de colores fuertes por algo que es un poco más del estilo de decoración campestre, y mientras está en ello, tal vez podría incluso cambiar esa desagradable lámpara que recibió de regalo para su hogar, por algo un poco más acorde al estilo campestre.
Lo único que quedaría luego por hacer sería, es sentarse y disfrutar de los frutos de su trabajo y contemplar con orgullo radiante su casa recién decorada. Amueblada, como es natural, en el mejor estilo de decoración campestre, que usted pudiera escoger de cada fuente que encontró por casualidad, como aquella primera revista que la estimuló completamente a cambiar.
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