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La conquista y evangelización de America tuvo muchos puntos negros y destruyó gran parte de los tesoros culturales de los pueblos indígenas, entre ellos destace la destrucción sistemática que se produjó en la literatura americana precolombina y de la que pocos documentos nos han llegado para poder tener una idea clara de su riqueza y desarrollo. Después de una fiebre inicial que llevó a la quema de casi todos los documentos y libros por parte de los primeros misioneros al considerarlos un legado de las religiones paganas los mismos evangelizadores al estrechar el contacto con los indigenas, escuchar las leyendas que se transmitian por via oral, se dieron cuenta de su error e intentarón recuperar traduciendo los pocos textos que se conservaban ampliandose con la tradición oral. Gracias a ellos se han conservado algunas oraciones, cuentos e historias mitológicas y historias reales. Uno de los textos fundamentales que ha llegado hasta nuestros dias es el Popol Vuh que en lengua maya significa El libro del consejo (o de la comunidad), pero que muchos traductores prefieren nombrarlo como Las historias del Quiché. Consta de tres partes bien diferenciadas, la primera sería el equivalente al Génesis y narra la creación de los animales y los intentos fallidos de crear al hombre. La segunda narra las aventuras de dos semidioses y de sus padres asesinados por los genios del mal, tras varias aventuras los genios reciben su castigo junto a una lección de moral. La tercera parte cuenta la creación de hombre a partir del maiz, la dispersión en las distintas tribus y la historia de sus luchas y expansión.
El documento original que se conserva proviene de Chichicastenango en la actual Guatemala, y su nombre es incorrecto pues en el se hace referencia a una serie de códices que conforman realmente el Popol Vuh y que están desaparecidos. Como estos documentos se habian perdido, un autor quiché lo reescribe en lengua quiché pero con el alfabeto latino. En la redacción se habla de los ultumos reyes quichés que ya tienen nombres españoles, lo que permite datar el documento sobre el año 1540. Tambien se anota que está "reescrito dentro de la ley de Dios en el Cristianismo", lo que hace suponer que algunas partes que se alejaban mucho de la doctrina cristiana han sido suprimidas o adaptadas. Tampoco sabemos si el texto que se conserva se copió de unos códices originales o fue escrito de memoria.En el siglo XVIII al padre Ximenez, un fraile muy respetado por los indigenas, se le hace entrega del documento, dandose cuenta de la importancia que tiene se apresta a traducirlo. Realiza una traducción en dos columnas con la copia del texto quiché y su traducción al español. Este es el documento que se conserva, suponiendose que la versión original fue devuelto a los indígenas y probablemente se halle en algun lugar de Guatemala. A partir de entonces el documento es traducido al aleman, sustraido y traducido al frances, vendido a coleccionistas y etnólogos acabando en la biblioteca Newberry de Chicago donde se encuentra actualmente. La creación de la Tierra, los animales y el hombre sigue los pasos de la Biblia, pero se pueden apreciar los detalles que son innatos a la tradición maya.Asi pese a que es la Palabra la que crea la tierra, la luz no hay un dios unico sino que son dos que hablan entre ellos y de su diálogo aparecen las tierras, mares, plantas,... Narra varios intentos fallidos de crear el hombre, primero de barro pero sin inteligencia e incapaces de alabar a sus credores, a continuación de madera pero carentes de sentimientos que acaban transformandose en monos y unos hombres que los dioses deciden destruir por su maldad. Al final la creación del hombre se completa a partir del maíz creando primero 4 hombres, a continuación 4 mujeres que forman las tribus iniciales. En la tercera parte se enlaza con la historia de las tribus, sus luchas y expansiones y la relación de las diferentes dinastias hasta la llegada de los españoles y la cristianización. La parte central del libro es un bello drama mitológico de los semidioses Hunahpu y Ixbalanqué desde su infancia y de sus padres sacrificados por los genios del mal. Deben realizar unos trabajos para darse a conocer a sus abuelos, visitar el reino sombrio de Xibalbá donde moran los genios, mueren y vagan por el reino de los muertos, resucitan y acaban venciendo a sus enemigos. La mejor traducción que existe es la que realizó Andrían Recinos al español. Esta es la que se puede encontrar con relativa facilidad en Mexico y Guatemala. Su lectura es muy interesante aunque a veces sea farragoso el lenguaje así como los nombres de los personajes y la toponimía original. Muy adecuado también para entender un poco más el rico mundo precolombino en una de sus manifestaciones menos conocidas.
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