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Es un concepto generalizado, que el pelo característico de la raza criolla es el gateado, vale decir el Bayo Leonado. De igual modo comprobamos que también hoy constituyen la capa de los individuos sobresalientes de la raza, como demuestran su frecuencia, en las mejores Cabañas, así como la gran mayoría de campeones y primeros premios obtenidos, por los gateados en las exposiciones de Buenos Aires, en los últimos treinta años. En cuanto a lo variado del pelaje que hoy se encuentra, resulta probablemente como dice en naturalista Félix de Alzara, un hecho posterior a la formación de la raza, una consecuencia de la domesticación de los baguales y la preferencia del aborigen y el gauchaje. Asimismo, la variación producida por la vida cerca del hombre, se ha observado en muchas especies de animales, las cuales durante su vida libre en la naturaleza, han tenido o tienen pelaje uniforme y a veces con cebraduras; por ejemplo: el gato montés, la paloma salvaje etc. En cambio, la especie doméstica muestra y reproduce cambios de color, pierde todas o parte de las características naturales del pelaje. Por ejemplo lo tenemos con la tinta baya cebruna, que al vivir varias generaciones en cautividad producen ejemplares con otro color. Por ley de herencia existió el gateado. Veamos ahora algunas de las razones que explicarían la existencia y luego el predominio del pelo gateado en los baguales. En primer lugar, la herencia, es un factor que ha intervenido en su producción. Una de las capas del caballo árabe, es la isabelina, la que se halla también entre sus descendientes y aún sobre sus mestizos, de su unión con la africana se produjo la raza berberisca, en el norte de África y la raza de galla en Abisinia y Eritrea, todas las cuales tienen entre sus pelos, el bayo. Recordemos que el islamita, trajo a España el impulso de sangre estampadora oriental durante su dominación de ocho siglos, anterior e inmediata a la conquista de América. Se difunde por selección natural Expondré ahora cómo la biología, nos explica por qué, al formarse la raza criolla y al adaptarse al nuevo medio ambiente, debió generalizarse esa capa. Es impresionante la similitud, que a veces se nota entre el color de ciertos animales y del medio ambiente que lo rodea. El fenómeno que se nota en las condiciones más distintas de vida, en la tierra como en el mar, en las aves cómo en los mamíferos y peces. Muchos mamíferos que viven en los desiertos tienen los colores de las arenas que los cubren. Todos estos casos son debidos según la teoría Darwiniana, a la lucha incesante que los seres que deben sostener para vivir. Es suficiente entonces que un individuo empiece a presentar un principio de color útil, para que se encuentre en mejores condiciones de lucha y sobreviva y transmita por fuerza herencia tal carácter, que se irá acentuando con las generaciones venideras. Resulta así fácil comprender cómo en las pampas sudamericanas, salvajes difíciles y rigurosas para la vida, se habían dado ya de esos tonos al puma, al guanaco, al jaguar y a otras especies aborígenes. Y cuando los baguales más aptos para la lucha, fuertes con el duro medio, concluyeron adaptarse después de sucumbir los individuos débiles y mal constituidos, a través de una selección natural de sí, la naturaleza había ya concluido uniformarlos también con la manta del aguará y del guanaco, para que puedan confundirse con los colores semejantes a las arenas, bajo pajonales y pastos duros. Entre los pelajes más sobresalientes del Criollo, se encuentran El Blanco, Bayo, Gateado, Cebruno, Lobuno, Alazán, Colorado, Doradillo, Zaino, Oscuro, Tordillo, Moro, Rosillo, entre otros.
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