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Las esponjas parecen haber tenido un origen distinto del resto del reino animal y haber transitado por una ruta evolutiva solitaria. En efecto, hasta el siglo XIX, las esponjas se clasificaban como animales planta, porque durante su vida adulta todas ellas son sésiles, es decir están fijas al sustrato. Las esponjas son comunes en los fondos de los océanos de la mayor parte del mundo. La mayoría viven a lo largo de las cotas, en aguas de escasa profundidad, pero algunas, como las frágiles esponjas vítreas, se encuentran a gran profundidad, donde las corrientes son realmente lentas. Unos pocos tipos son de agua dulce. Una esponja es muy parecida a un filtrador de agua, y se compone de varias cámaras donde a través ellas pasa el agua para ser impulsada por medio de una gran cantidad de células especializadas. Las esponjas se componen por un tipo particular de células que no forman órganos ni tejidos. Cada célula actúa, como un individuo, y existe poco coordinación entre ellas. La superficie externa de una esponja esta revestida por un tipo de células, las cuales son sensibles y se contraen en respuesta al taco o a sustancias químicas irritantes, al hacerlo se cierran los poros y canales. Las aproximadamente 9000 especies de esponjas se agrupan en cuatro clases, según su composición esquelética. La reproducción de las esponjas muestra muchas de las características de los animales sésiles o de movimiento lento. La reproducción asexual es bastante común, ya sea por fragmentos que se separar del animal paterno o por gémulas, conjunto de amibocitos dentro de una capa externa protectora. La producción de estas formas resistentes es más frecuente en organismos de agua dulce. En el océano, las condiciones son relativamente estables, pero el ambiente de agua dulce es mucho más variable. Las formas embrionarias de los invertebrados que viven en agua dulce suelen estar más protegidas que las especies marinas con las que están estrechamente relacionadas. La reproducción sexual de las esponjas es altamente especializada. Los gametos derivan de amebocitos de gran tamaño. Los espermatozoides, similares a los de otros animales, son llevados por corrientes de agua fuera del ósculo de una esponja hacia la cavidad interior de otra esponja. Allí son transportados a los óvulos maduros. Este método de fecundación interna es único entre los animales.
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