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Frecuentemente, los insectos nos molestan. Los mosquitos que nos pican, los gusanos que comen nuestras hortalizas y las moscas que infestan las frutas, suelen interferir con nuestras actividades diarias y nuestros emprendimientos económicos. Es por ello que cuando los insectos abundan, muy frecuentemente los llamamos plaga. Cuando una plaga infesta nuestras casas o cultivos, tomamos diferentes medidas para reducir su número, generalmente hacemos uso de insecticidas. Sin embargo, estas sustancias de origen químico suelen ser costosas y, cuando sus residuos permanecen en los alimentos o en el agua, pueden ser peligrosos para la salud. Además, el uso de insecticidas en exceso favorece la rápida selección de insectos resistentes. Dos características peculiares de los insectos son su abundancia y su altísima capacidad de reproducción. Se estima que, si todos los descendientes sobreviviesen y se reprodujeran normalmente, una sola pareja de moscas producirá 400 toneladas de moscas durante un solo verano. Muchos son los factores que contribuyen a controlar poblaciones de insectos por debajo de los niveles en los cuales los consideramos plaga. Factores ambientales como la temperatura, las lluvias y la disponibilidad de alimentos reducen el número poblacional. También existen factores biológicos que controla a los insectos. En la naturaleza, los insectos tienen enemigos naturales que los atacan para alimentarse o los utilizan para reproducirse. Vemos, entonces, que no todos los insectos son dañinos para el hombre, por el contrario, muchos resultan beneficiosos y, algunas veces, son incluso imprescindibles para controlar las plagas. Los enemigos naturales también pueden competir por un cierto recursos como el agua, el alimento o el espacio para reproducirse. Los virus, las bacterias y otros patógenos también pueden afectar la supervivencia de los insectos. Un insecto suele transformarse en plaga cuando, por diversos factores, están ausentes los enemigos naturales que regulan su número. Por ejemplo, cuando un insecto es introducido en una región donde no existen enemigos naturales, cuando la labranza, el cultivo y la irrigación favorecen la multiplicación del insecto por sobre otros organismos o cuando los pesticidas matan a los enemigos naturales, un insecto se reproduce casi sin límite y se convierte en plaga. Los seres humanos podemos llevar a cabo un control biológico tomando ventaja de la existencia de enemigos naturales. Así, podemos introducir o manejar a los enemigos naturales o los recursos que estos enemigos naturales requieren para vivir. Un programa de control biológico puede consistir tanto en le elección de un pesticida de acción poco o nada toxica para los enemigos natural, como en la cría y liberación de los enemigos naturales de un insecto plaga.
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