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El koala reconocido por su nariz y por estar sujeto a los arboles, es un marsupial de carácter tranquilo. Su cuerpo que es medio relleno, está cubierto por un pelo de color gris y marrón clarito. Sus orejas son de gran tamaño, y con una forma bien redonda muy característica de esta especie. Sus patas traseras son de pequeño tamaño y están provistas de garras fuertes así como lo están sus patas delanteras con las que se aferra fuertemente a las ramas de los arboles. Los machos se diferencian por una glándula que libera un olor muy fuerte, y las hembras por poseer el marsupio. Una característica muy interesante del marsupio del koala, es que la abertura está en la parte inferior esto se debe a que cuando la cría deja de amamantar comienza a alimentarse de una papilla que segrega la madre a través del ano. Esto es hasta que la cría comience a elaborar las bacterias necesarias en su sistema digestivo que neutralizan el veneno de las hojas de eucalipto. Su hábitat es en los bosques de eucalipto donde se pasan el día colgados de las ramas, alimentándose de sus hojas y frutos. Son muy pretenciosos a la hora de elegir las hojas que van a comer, primero las seleccionan con la vista, luego recogen un ramito con hojas y las huelen una a una para elegir sólo las mejores y se las ponen en la boca para masticarlas muy bien e ingerirlas. No suelen tomar agua, aprovechan el agua que hay en las hojas. Sólo en situaciones de grandes sequias suelen bajar en busca de agua. El koala es un animal solitario, pero que tiene una organización social muy importante donde se diferencian por orden jerárquico, estas diferencias se pueden apreciar en su comportamiento. Es muy común que se enfermen de todo tipo de enfermedades, ya sean respiratorias, digestivas, dérmicas, etc. Les suele bajar las defensas con facilidad, además que suelen estresarse por cualquier cambio que se produzca en su grupo o por alguna lluvia muy fuerte. Además de esto, los koalas mayores suelen morir de hambre al gastarse sus dientes y no poder masticar su comida.
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