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Trabajo Lento Se recomienda siempre un periodo de paso, antes de comenzar con el trabajo de entrenamiento. Esto nos asegurará que el caballo se suelte bien y que se estimule por completo al sistema circulatorio.
Trabajo en carrera El entrenamiento debe empezar con el caballo al paso, en carretera o en caminos con firmes superficies. Cuando el caballo no esta en forma, los tendones y los músculos están blandos y carecen de tono muscular y por ello, si el caballo trabaja en terreno blando se lesiona con facilidad. El trabajo en carretera suave ayudará a endurecer los tendones. Un período mínimo de quince días de paso, es recomendable para cualquier caballo antes de comenzar con trote gradual, hasta que tenga un mejor estado de entrenamiento, luego ya con los músculos tonificados, comenzaremos con un galope largo y extendido, poco a poco subiendo el ritmo de trabajo y entrenamiento. Cuando estamos seguros que el caballo tiene la musculatura en forma, luego de haber pasado el mes de entrenamiento, podemos acelerar al máximo el trabajo, así entonces una a dos veces por semana será suficiente. Los Caminadores para Caballos Actualmente se está usando mucho esta modalidad en los grandes centros, donde el tiempo es muy importante y los empleados están muy ocupados. Aunque nunca se debe reemplazar el trabajo que el jinete realice a los caballos, un caminador realiza un trabajo regular y controlado. Hay que hacer que el caballo se acostumbre al caminador, con paciencia, para que no se asuste. Normalmente, dos o más, caballos se utilizan al mismo tiempo y se adaptan rápidamente. Es un muy buen método de ejercicios y los animales parecen apreciar la compañía de los demás. Es muy importante cambiar el sentido de la marcha, a mitad de trabajo para que los caballos trabajen las dos manos por igual, si no se realiza de esta forma, podría ocasionar debilitamiento en la musculatura que no trabaja, el piso debe ser blando y no debe ser resbaladizo. Por lo general, casi todos son de arena. Las Riendas de Atar. Si se utilizan riendas largas con cabezada y filete, son muy buenas, para que el caballo tome la embocadura de hierro correctamente, sin la intervención de las manos del jinete. El caballo aprende pronto, si deja de tirar del filete y las riendas de atar, se puede conseguir una buena posición de la cabeza sin molestarlo, ni interferir en su boca. Hay que tener cuidado con el caballo joven y sin equilibrio, que siempre necesita más libertad en la cabeza y el cuello para mantener mejor su equilibrio. Pasee siempre a su caballo al terminar el trabajo de cuerda, con las riendas largas para que estire su cuello y entonces volverá a la cuadra relajado. Unas manos expertas pueden conseguir mejorar los aires, transiciones y ritmo del caballo, además el jinete debe observar a su caballo por todas las mejoras que se van realizando por el entrenamiento, siempre ha de comenzar el trabajo al paso y luego pasar al trote, para que trabaje toda su musculatura. El Entrenador. Al animal hay que controlarlo con la voz, con órdenes firmes para animar la velocidad del aire y con palabras lentas y tranquilas para calmar o aminorar la velocidad. Al trabajar el caballo a mano izquierda, la cuerda se debe llevar en mano izquierda y el látigo en la mano derecha, cuando se cambia de mano hay que cambiar también la cuerda y látigo. El caballo con su fuerza, vigor y belleza, se convertirá entonces en una herramienta y símbolo de libertad para todos aquellos que necesitan alas para vivir.
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