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El acné es uno de los trastornos cutáneos más comunes, sobre todo entre los adolescentes, afecta a casi todas las personas y consiste en la aparición de barritos y espinillas en la piel de la cara que a veces se extiende al pecho, los hombros y la y espalda. So se sabe cuál es su causa, pero hay pruebas de que en ella intervienen la herencia genética, ciertas fluctuaciones hormonales, la higiene personal y alimentación. La grasa que segregan normalmente las glándulas sebáceas de la piel es un lubricante natural que da lozanía al cutis, pero si hay un exceso de secreción, las células muertas y las bacterias pueden obstruir e inflamar dichas glándulas y hacer que aparezcan los barrito y las espinillas. Si las glándulas llegan a infectarse, se acumulará pus debajo de la piel, lo cual puede provocar la formación de quistes sebáceos y más tarde cicatrices y arrugas. La mayoría de las veces el acné se manifiesta durante la pubertad, cuando la aumentada actividad hormonal propia de ese periodo trastorna el funcionamiento de las glándulas sebáceas y provoca una abundante secreción de grasa. Conforma cambia dicha actividad hormonal, varía la cantidad de grasa segregada (algunas chicas experimentan una exacerbación de los síntomas poco antes de cada menstruación). El acné tiende a desaparecer cuando la persona llega a la edad adulta. Algunos médicos aconsejan reducir la ingestión de alimentos grasos para aminorar los efectos del acné, otros especialistas, en cambio otros especialistas, consideran que la alimentación tienen escasa o ninguna relación con este trastorno cutáneo. Hasta la fecha no hay pruebas que apoyen la opinión de que ciertos alimentos empeoran el acné. Si el acné es leve, es probable que el médico prescriba aplicarse algún ungüento antibiótico, y si es crónico, un tratamiento con tetraciclina o eritromicina por vía bucal o local externa durante varios meses. No hay que broncearse el cuerpo al sol sin el consentimiento del médico pues la exposición a la luz ultravioleta puede dañar la piel. No es aconsejable exprimirse los barritos. En el caso de que se revienten solos, hay que evitar la propagación de la infección lavándose toda la cara con una loción hecha antiséptica. Hay que lavarse la cara varias veces al día con jabón neutro o con un limpiador facial elaborado con ingredientes que no contengan perfume. Para eliminar la grasa acumulada, primero hay que lavarse la cara y luego aplicarse un lienzo caliente durante dos minutos, enjuagarse con agua fría y frotarse la piel con una bolita de algodón humedecida con agua de hemamelis.
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