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La depresión es una enfermedad que provoca malestar mental y también físico en las personas que la padecen. No es una tristeza pasajera, un signo de debilidad personal, una situación que se pueda mejorar con fuerza de voluntad. Por ello algunos comentarios que se hacen frecuentemente como "se te pasará sólo" con "debes intentar salir a divertirte" suelen ser perjudiciales para los pacientes y provocan una sensación de falta de comprensión e incluso sentimientos de culpa y de incapacidad, que pueden empeorar todavía más su estado de ánimo. La depresión es la enfermedad psiquiátrica con más riesgo de suicidio, cobrándose al año un millón de vidas en todo el mundo aproximadamente. Esta actitud de autodestrucción marca sobre manera a los enfermos depresivos. Es el ladrón de felicidad más voraz y peligroso de nuestro tiempo, porque roba la esperanza, ese sentimiento que alimenta la ilusión de vivir. Por suerte, hoy en día los avances médicos y farmacológicos permiten que las depresiones endógenas (por causas internas) se diagnostiquen a tiempo y se traten con bastante precisión. Es más, el 90% de los casos que se tratan en la actualidad mejoran notablemente o se curan. Cómo superar una depresión. Los psiquiatras apuestan por combinaciones terapéuticas a tres niveles: además de los medicamentos antidepresivos, recomienda la aplicación de técnicas psicoterápicas y el apoyo de los familiares y las personas del entorno del paciente. El ejercicio físico es un aliado indispensable contra la depresión. Se ha demostrado que realizar 30 minutos de ejercicio energético tres veces por semana, es tan eficaz como los fármacos, para aliviar a corto plazo los síntomas de depresión aguda y reduce los riesgos de que la depresión reaparezca. Esta enfermedad se caracteriza por un sentimiento de tristeza y desánimo intenso, una pérdida de interés por la vida y una incapacidad para disfrutar de las cosas que generalmente dan placer y satisfacción. Está sensación de fatiga o cansancio está presente en la persona deprimida a pesar de llevar una escasa actividad. Cualquier tarea posible que sea, acaba suponiendo un gran esfuerzo. La depresión también puede prevenirse como cualquier otra enfermedad, esto puede lograrse si las personas hacen un análisis del tipo de conversación que tienen consigo mismas y establecen un diálogo interno positivo. Siempre estamos se tiene algo en la mente, algún tipo de diálogo como imagen interna y muchas veces son catastróficas y negativas: “las cosas van a salir mal”, “no voy a salir de ésta”,”me siento mal”. Se trata simplemente de escuchar a la otra voz que todos tenemos también, más positiva y equilibrada, que nos dice que no es para tanto, que todo lo malo pasa y que vendrán tiempos mejores.
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