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El alcohol no sólo le pasa factura el organismo, también conlleva secuelas psicológicas al afectar la reflexión, la memoria y la atención. El alcohol afecta a todo el cuerpo, aunque uno de los órganos más perjudicados es el hígado, ya que éste, cumple con la misión de transformar el alcohol en otras sustancias que no resulten peligrosas para la persona, pero tiene una capacidad limitada, puede metabolizar entre 20 y 30 g de alcohol por hora. Mientras tanto, la bebida circula por la sangre, dañando el resto de los órganos por los que pasa. El alcohol, lejos de ser un estimulante del sistema nervioso central, actúa como un represor del mismo, a la sensación inicial de euforia y desinhibición, le sigue un estado de somnolencia, visión borrosa y sin coordinación muscular, disminución de la capacidad de atender y comprender, fatiga muscular etc. Por eso es que beber y conducir es una ecuación mortal, hecho responsable de muchos accidentes de tránsito. Un medio de combatirlo es con tratamiento adecuado; medicación y la ayuda de grupos de autoayuda es indispensable en estos casos. Como en la propagación de otros hábitos y modelos de vida, la publicidad y el marketing han fomentado entre los jóvenes el consumo de alcohol, con atractivas campañas. Durante los últimos diez o quince años se ha constatado que los jóvenes se han convertido en un blanco privilegiado de las actividades de promoción de bebidas alcohólicas. Se ha denunciado que las industrias del sector están tratando de crear un hábito de consumo de alcohol, a edades tempranas a través de los productos llamados “alcopops” son bebidas de diseño, con un contenido de alcohol entre 3.5 % y 20 %, que se caracterizan por la innovación, el diseño y la atracción del envase, con sabores dulzones dirigidos principalmente a los gustos infantiles, que enmascara el sabor del alcohol. Según los expertos lo verdaderamente preocupante en este caso, es que se trata de bebidas dirigidas a niños y adolescentes, que propician el consumo de alcohol a edades cada vez más tempranas, que se relacionan con consumos excesivos y que se suelen presentar en el mercado bajo la apariencia de bebidas no alcohólicas, por lo que son difíciles de reconocer. Las “alcopops” se han convertido en un gran éxito de ventas, principalmente entre los jóvenes del Reino Unido, Suecia y otros países de Europa.
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