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Ingredientes: tres cuarto de taza de agua, una pisca de sal, 70 gramos de manteca, tres cuarto de taza de harina leudante, 6 yemas, manteca para las placas. Para el baño dulce, una taza y media de agua, una taza y media de azúcar y media cucharada de esencia de vainilla. Utensilios: taza, cuchara, bol, manga con boquilla mediana (lisa o de picos), placas para horno, cacerola, batidor de alambre, rejilla. Preparación: poner en una cacerola el agua, la sal y la manteca. Dejarlos hervir. Cuando el agua rompa el hervor, agregarle de golpe la harina leudante. Revolver rápidamente con una cuchara de madera, es muy importante revolver con mucha fuerza. Seguir revolviendo sobre el fuego, hasta que se forme una pelota pesada que se desprenda de las paredes y del fondo de la cacerola. Una vez lista, volcar la masa dentro de un bol. Agregar a la masa caliente una yema y batir enseguida con fuerza para incorporarla bien. Puede parecer que al incorporar la yema, la masa se corte, pero no hay problema, hay que seguir batiendo y la masa se volverá a unir. Seguir batiendo con fuerza hasta unir la masa y lograr una mezcla lisa. Incorporar de la misma manera el resto de las yemas, siempre de a una por vez y batir bien después de cada adición. Enmantecar una o dos placas para horno. Poner la masa en una manga con boquilla mediana, de picos o lisa. Sobre las placas enmantecadas, trazar las rosquitas. No hay que hacerlas muy grandes, porque durante la cocción aumentan el doble. Y por la misma razón, hay que trazarlas separadas entre sí. Colocar la placa con las rosquitas en el horno bien caliente y esperar hasta que se inflen, unos 10 minutos. Bajar la temperatura al mínimo y dejar que las rosquitas se sequen y se doren. Retirar, dejarlas enfriar sobre una rejilla. Para hacer el almíbar, poner en una cacerola, el agua, el azúcar y la esencia de vainilla. Llevar la preparación a fuego fuerte. Mezclar cada tanto con una cuchara de madera hasta que el azúca se disuelva. Dejar de revolver, y seguir cocinando el almíbar hasta que tome punto de hilo flojo. Retirar del fuego y, con un batidor de alambre o con una cuchara de metal, batir hasta que comience a espesar y se ponga opaco. Bañar enseguida las rosquitas en el almíbar. Y dejarlas escurrir sobre una rejilla. Una vez que el baño este seco, se pueden servir.
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