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Ingredientes: cuatro pimientos (amarillos y rojos), seis cucharadas de aceite de oliva, 200 gramos de pan duro en cubitos, cuatro filetes de anchoas, 50 gramos de aceitunas negras, dos dientes de ajo, 30 gramos de alcaparras, sal y pimienta a gusto, una cucharada de perejil picado y una cucharada de orégano. Preparación: cocinar los pimientos directamente en contacto con la llama de la hornalla, hasta que la piel quede quemada. Pelarlos debajo del agua. Quitarles una tapa y sacarles las nervaduras y semillas cuidando que no se rompan. Calentar dos cucharadas de aceite de oliva en una sartén y freír en él los cubitos de pan. Escurrir los cubitos de pan pasándolos por un colador y reservarlos en un bol hasta utilizarlos. Escurrir los filetes de anchoa y picarlos fino. Sacarles los carozos a las aceitunas negras y picarlas igual que las anchoas. Picar también los dos dientes de ajo y las alcaparras. Incorporar los ingredientes picados al bol que tiene el pan frito y mezclar bien con cuchara de madera. Agregarle sal, pimienta negra, el perejil picado y el orégano. Volver a mezclar con cuchara de madera. Rellenar los pimientos ahuecados con esta mezcla, con la ayuda de una cuchara. Colocar los pimientos rellenos en una fuente apta para horno, uno al lado del otro. Rociarlos con abundante aceite de oliva, unas cuatro cucharadas. Llevar la fuente a horno moderado bajo (160°) y cocinar los pimientos durante 45 minutos. Cuando estén listos, retirarlos, servirlos y decorar con un tallo de perejil. Datos útiles: otra manera de pelar los morrones es cocinarlos unos 20 minutos en el horno, ligeramente aceitados, hasta que la piel se ampolle completamente. Luego se retiran, se dejan entibiar hasta poder tomarlos con las manos, y se pelan simplemente tirando de la piel desprendida. Si se asan directamente sobre la llama, la piel debe quedar completamente negra, esto es señal de que todo está bien. Si se queman, la piel se pone blanca. Al introducir el relleno dentro de los pimientos, hay que cuidar de que no se rompan. Hay que tener en cuenta que, al estar cocidos, las paredes son frágiles.
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