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La planta de áloe vera pertenece a la familia de las liliáceas. Existen más de 200 especies de áloe. Es una planta perenne, es decir que mantiene sus hojas a lo largo de todo el año. Se caracteriza por tener hojas duras y gruesas, con forma de lanza o sierra, con borde espinosos y que terminan en un ápica putiagudo. El color de las hojas varía desde el gris hasta el verde brillante, aunque algunas especies tienen hojas veteadas. Esta planta, cuyas virtudes medicinales y su uso en productos de belleza son conocidas desde la Antigüedad, es también llamada sábila. Como ocurrió con tantas otras plantas medicinales, muchos de sus usos se perdieron en Occidente durante siglos. El nombre científico del áloe varía según la especie de la que se trate. Está el Aloes vulgaris, originario de África, el Aloes humilis, el Aloes barbadenisis y, entre otras, el Aloes socotrino, originario de la isla Socotorá en el mar Rojo, muy usado en preparaciones farmacéuticas. La palabra vera proviene del latín y significa “verdadera”. En inglés es bitter aloes y en portugúes se llama babosa o erva boabosa. Las distintas especies de áloe son plantas xeroides, capaces de sobrevivir a largos períodos de sequía e incluso en lugares desérticos. Las hojas poseen una savia gomosa y gelatinosa, de olor intenso y sabor picante. Esta savia o jugo es la que posee las mayores propiedades. Además, de las puntas de las hojas se extra un jugo amarillento que también tiene aplicaciones. Del centro de las hojas crece un tallo delgado sin hojas que, en primavera, se ve coronado por flores amarillas y rojas, con forma de tubo, y por pequeños frutos con forma de cápsula, que contienen semillas. Se puede aplicar en las quemaduras más leves, directamente su jugo sobre la zona afectada. En quemaduras más graves, se requiere una previa desinfección de la herida y posterior atención médica. En tratamientos prolongados, se aconseja el uso de ungüento en vez del jugo. Para las quemaduras de sol, debe aplicarse antes de exponerse a sus rayos y luego de nadar o suda excesivamente. Para quemadura leva, rociar la piel con jugo de áloe puesto dentro de una botella con rociador y aplicar suavemente con un algodón. El tratamiento debe repetirse con frecuencia para reducir el ardor, la sequedad y el desprendimiento de la piel. El jugo de áloe ayuda a inhibir y reducir la comezón provocada por reacciones alérgicas. También puede utilizarse para reducir el ardor y el dolor en casos de contacto con hiedras venenosas u otro tipo de plantas irritantes. Finalmente, mejora la curación y cicatrización de llagas y erupciones.
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