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La zanahoria es bien conocida en todo el mundo como excelente alimento, pero, en cambio, ya no son tan conocidas por la mayoría de la gente, sus valiosas propiedades curativas. La zanahoria es neutralizante de la acidez del estómago y de la sangre; recomendable en el exceso de ácido úrico. También tiene un gran valor trofoterapéutico en las afecciones del hígado, ingerida en todas sus formas, pero especialmente cruda y en ensalada. El jugo de zanahorias es uno de los mejores tónicos. En toda clase de fiebres e infecciones del aparato digestivo actúa maravillosamente, cura y entona la vitalidad. El jugo fresco se obtiene exprimiendo la zanahoria rallada y constituye una de las mejores medicinas para los niños, cuando se nota en ellos pobreza fisiológica. La zanahoria cruda rallada, mezclada con ajo picado o con anís, es un buen remedio para los niños que tienen parásitos internos. El jugo de zanahoria es también útil en la bronquitis, añadiéndole un poco de miel o jugo de limón. La zanahoria, además, suaviza la piel, depura y mejora el cutis. Las mujeres tienen en la zanahoria el mejor colaborador de la belleza de su rostro. Las generaciones pasados conocían el gran valor nutritivo y curativo de la zanahoria, gracias al buen instinto que les guiaba en este sentido, y hoy es la ciencia la que pone de relieve el maravilloso poder curativo de este agradable producto de la huerta. Buscando vitaminas y sales minerales en las diversas verduras, se ha descubierto que la zanahoria ocupa un primer lugar en cuanto a contenido vitamínico. Se ha comprobado que la zanahoria contiene las vitaminas A, B y C, así como abundantes sales minerales: calcio, hierro, silicio, potasio, sodio, fosforo y magnesio. No es por casualidad que este excelente producto de la huerta tenga también, como la cebolla, un gran poder para prevenir el cáncer. Se sabe incluso de casos en que el cáncer ha sido curado por medios naturistas, gracias sobre todo al empleo de la zanahoria y de la cebolla. La zanahoria actúa como depurativo de la sangre y como tónico que vitaliza el organismo. Ayuda a tener la piel y al cutis limpios, y los órganos internos, particularmente el aparato digestivo, en buen estado de funcionamiento. Es por ello que la zanahoria no debe faltar jamás en la mesa de las familias que se preocupan por la salud de sus miembros. La zanahoria debe comerse cruda y a diario. Rallada cruda y con jugo de limón resulta exquisita para acompañar las ensaladas incluso tomada sola.
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