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El limón posee muchas cualidades que son beneficiosas para la salud. El limonero es un árbol que también tiene virtudes, ya que su corteza también es aprovechable en diversas formas, ya que posee un aceite esencial y, además, ácido cítrico para preparar un alcohol medicinal. Lo mismo ocurre con sus hojas. Existen distintos tipos de limón, cuyos frutos varían en tamaño, cantidad de jugo y mayor o menos acidez. El limonero es originario de Asia, y desde allí fue llevado a todo el mundo. Sus propiedades ya eran ampliamente conocidas en la Antigüedad. Las propiedades medicinales del limón son impresionantes. Basta observar la lista de algunas de las enfermedades para las que es aconsejable: acidez gástrica, acné, afonía, amigdalitis, artritis, asma, cálculos renales y hepáticos, catarro, cólicos hepáticos, heridas, hemorroides, úlceras, toz, resfriados, etc. Esto es así, porque por un lado, es una especia de “devorador de ácidos”, y por el otro, es rico en vitamina C. El limón es rico en ácido cítrico, que es un líquido cristalino, soluble en agua y en alcohol, al que se le da diversos usos en la industria alimentaria, de la bebida, la perfumería y los artículos de limpieza. Se obtiene por la fermentación de melaza de limones sin madurar. En el organismo humano actúa como regulador del nivel de calcio. Para utilizar el limón en tratamiento, en algunos casos, alcanza sólo con tomar su jugo o aplicarlo sobre las zonas afectadas. En otros, se requiere cierta preparación. Además, preparado con el jugo o la papilla del ajo y la cebolla, posee amplias propiedades antisépticas, para limpieza de heridas y desinfección. Cuando se trata de un tratamiento preventivo (es decir, sin que exista enfermedad) se aconseja comenzar bebiendo diariamente el jugo de un limón, luego dos, tres y así hasta llegar hasta diez limones. Luego, hacerlo en forma decreciente y, entonces, recomenzar. Se puede preparar una infusión para la inapetencia, dejando 15 gramos de hojas de limón, 20 gramos de raíz de apio y 15 gramos de tomillo en 300 ml de agua hirviendo. Cuando el líquido esté tibio, filtrarlo y beber una taza antes de las comidas. Contra el ácido úrico y la gota, disolver el jugo de tres limones en media copa con agua. Beber por las mañanas en ayunas, durante 10 días. Interrumpir una semana y repetir. Este tratamiento también es efectivo en casos de arterioesclerosis o hipertensión. Contra el reumatismo y neuralgias, cortar un limón por la mitad y frotar sobre la parte afectada varias veces al día.
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